Creas un muro ético que ni siquieras cuidas. Y cada día es más oscuro y cínico, aunque tú golpees tu pecho frente al espejo. Como una cortina ajada que no puedes comprender porque nunca la has usado como recurso real: te mueves entre engaños fáciles que cualquiera puede descartar. Te consuelas con certezas sólo dichas, nunca cumplidas. Vale.
Los habitantes del abismo ignoran las posibilidades de la IA. Su camino es neutro y nuclear, sus necesidades básicas.