Recorre con la mirada esas fotos, esas imágenes del hambre y la desesperación africana. ¿Qué dicen los ojos de los niños, qué los cuerpos?. Allá donde vayamos, las imágenes nos ofenden como alfileres infinitos, infinita miseria. Y los tontos igual sonríen, sonríen al borde de la muerte porque aman la vida sobre toda la desgracia; los tontos de los niños hambrientos igual sonríen a cámara porque es nueva y está limpia, limpia como sus almas desnudas, pequeñas, suaves, eternas, mejores. A quién creemos cuando África nos grita salvajemente, y ¿quién decretó las pandemias, la marcha sangrienta? ¿son las armas, el petróleo, la experimentación directa en seres humanos inferiores? Quién lo diría, tenemos un vertedero aquí mismo, a ver si somos más limpios. Hambre, hambre sin manos, agua de aire, sal condimentada y calor bajo los árboles locos. Turismo de hambre, caza de hambre, y la muerte corriendo el maratón de África, tán rica y tán perdida; y me parece el laberinto de los cuerpos hinchado...
Bienvenido. Aquí encontraras apuntes, bocetos e impresiones de una mente atropellada, y son fruto del momento en que fueron expresados. No hay verdades esenciales excepto las del instante concreto: por eso las mantengo. No te enfades si te hieren o parecen injustas pues seguramente lo sean de alguna manera. Aquí se quedan como hijos frustrados. Intenta disfrutar, el objetivo es que algunas palabras y frases te entretengan. Entra.