Parece un chiste ("Van seis soldados en un carro...") y sin embargo es una tragedia ("...y saltan por los aires"). Parece que todos se entristecen ante la desgracia pero hay alguno que se la sopla. Pobres seis, seis niños, como ha dicho una madre a Zapatero, ese hombre. Seis niños tirados por una tierra extraña con equipaciones de bazar chino. Si han despertado de la muerte seguramente se preguntarán la razón de no estar debidamente preparados para actuar en una zona en guerra, seguramente sentirán un leve malestar al ver la medalla de saldo que han recibido por entregar su vida, seguramente gritarán en el vacío al comprobar que los coches de ellos si tienen los dichosos inhibidores, todos ellos con su inhibidor para pasearse por recepciones, presentaciones, mítines y demás utilidades poltronescas. Alonso, ministro de los seis sacrificados, dice que había un plan para instalarlos, pero llega tarde. Qué raro. Y se planta con toda su cara (dura, muy dura), su camisita...
Bienvenido. Aquí encontraras apuntes, bocetos e impresiones de una mente atropellada, y son fruto del momento en que fueron expresados. No hay verdades esenciales excepto las del instante concreto: por eso las mantengo. No te enfades si te hieren o parecen injustas pues seguramente lo sean de alguna manera. Aquí se quedan como hijos frustrados. Intenta disfrutar, el objetivo es que algunas palabras y frases te entretengan. Entra.