Creas un muro ético que ni siquieras cuidas. Y cada día es más oscuro y cínico, aunque tú golpees tu pecho frente al espejo.
Como una cortina ajada que no puedes comprender porque nunca la has usado como recurso real: te mueves entre engaños fáciles que cualquiera puede descartar.
Te consuelas con certezas sólo dichas, nunca cumplidas. Vale.
