El periodismo de nuestro siglo ha sustituído la información sobre tales y cuales actos a mera exposición de verborrea casi incesante y comentarios más o menos grotescos sobre el ambiente. Se reduce a un perpetuo "éste ha dicho, el otro ha dicho" insoportable. Todo son palabras sin actos, incluso en los deportes, donde hay más horas de comentarios que los partidos o competiciones que los sustentan.
Cháchara adolescente para borregos.