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LA NOCHE

 El calor ablanda los tejidos, ralentiza la actividad y obliga a las bestias a esperar al crepúsculo para cazar. El aire es pesado y no tiene piedad ni ayuda.

El silencio palpita, furtivos movimientos cerca: hay acecho. 

Y luego en la noche se escuchan lamentos, pero ya es tarde. El tiempo corroe porque puede.