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SER FELIZ EN EL DESIERTO

  España es una cleptocracia casi modélica con apariencia de monarquía parlamentaria, de tal forma que cuando nos convocan a urnas lo que votamos es el grado de latrocinio que deseamos sufrir. De igual manera que se elige un color de jersey en la tienda sabiendo, por ejemplo, que el rojo destiñe más y el blanco saca más pelotillas, el votante de derechas sabe que le van a robar quizá menos y la presión al pensamiento es relajada, el votante de izquierda asume ser masivamente desvalijado y, de propina, sufre un bombardeo sobre su mente por cosas que al final le importan un pimiento. Y nada más sencillo que esta estructura social, fácil de mantener y extraordinariamente lucrativa para hordas de profesionales que viven a costa de la sangre y los sacrificios de los demás, los que pagan tributos no una vez ni dos, sino siete u ocho veces por el mismo concepto. Los que pueden se escapan a Andorra y más allá, y los que no sostienen a costa de su propio bienestar el sistema.   Y ...

BUSCANDO AGUJAS

"Lo que pasa es que vivimos aquí" (Centauros del desierto) Si uno se fija bien (y si no, también), el fascismo y el nazismo como ideologías capaces de dominar sociedades y territorios no existen hace decenios, son insignificantes en términos absolutos. Pero hete aquí que comunistas y socialistas y demás morrallas humanoides tienen un filón agitando alertas antifascistas arriba y abajo para entretener al personal que está ayuno de enemigos y necesita algo a qué aferrarse. Si uno, además de fijarse bien, piensa un poco lo que esta gente entiende por fascista, llegará a la conclusión de que fascistas son todos los que no son de izquierda, ni nacionalistas, ni separatistas, ni terroristas de distinto pelaje, sino cualquier persona normal y corriente que no se dedica a parasitar el medio en que se desenvuelve: ése es el fascista para los alertadores del peligro. Un fascista como tal es casi imposible detectarlo, es tan raro como encontrarse en la Gran Vía un punkarra que tanto abu...

LAS PARADOJAS DEL DOMINGO

 Resulta que un hombre pequeño lleva un país gigante y nadie se sorprende. Es así desde hace tiempo. Qué paradoja estar a merced de una situación trágica (si no grotesca) cuando es difícil de por sí sacar la cabeza en la esfera cotidiana. El hundimiento resignado, cualquier cosa vale con tal de no perder la esperanza.  Hoy he visto a un hombre gigantesco paseando a un perrito minúsculo. Es un mundo chocante, sin reglas. De esto sí me he sorprendido, seguramente porque tiene su lógica, y no está enturbiado por las ideologías que convierten la vida en un juego viciado, incapaz de salirse de las reglas sentimentales de ideas prestadas sin tener claro cuáles son las ideas y cómo nos afectan al llevarlas a lo cotidiano. Si no me crees, mira los resultados de las elecciones de hoy y comprobarás que no hay paradojas posibles en el afán humano de la gestión pública. Mira lo que han hecho tus representantes mira lo que han hecho las gentes que deben decidir por todos. Somos cadáveres e...

SOBRE ANORMALES

¡Han cantado línea! La cordura nos enseña que si uno habla como un anormal, tiene aspecto de anormal y se comporta como un anormal estándar, entonces nos encontramos ante un anormal. Si este anormal -llamémoslo, por decir algo al azar, Risitas- ocupa un puesto en el escalafón 600 peldaños sociales más elevado del que corresponde, entonces hay una anormalidad en la sociedad; si ocupa el sillón de vicepresidente y encima no es capaz siquiera de arreglarse los dientes para disimular su aspecto de jardinero okupa la anormalidad pasa a ser de Estado. Añádase un festival de tonterías saliendo por la pútrida boca sin consecuencias reales en forma de patada a la estratosfera, y la anormalidad es definitivamente democrática. Por tanto, incluso cuando no se equivoca es persona altamente disfuncional, un error imposible de disimular incluso en un gobierno que parece el casting de Los Autos Locos, esos maravillosos dibujos animados de Hanna-Barbera, presidido, cómo no, por Penélope Glamour. El per...

LA ÚLTIMA REVOLUCIÓN

 Terminado el ciclo de la historia queda una revolución pendiente, la única que jamás ha sucedido. Llegará la revolución de las personas normales y corrientes, que son las que sin saberlo han sostenido todas las sociedades y, sin desearlo, han sufrido persecución e injusticia permanente. La revolución definitiva para la libertad verdadera. Viene un nuevo mundo que necesariamente va a excluir a las élites políticas y legislativas, porque ni una sola de las víctimas abandonadas cuando no directamente asesinadas por la miseria, incapacidad y egoísmo sin límites del opresor va a quedar impune. Un mundo donde el robo, las mentiras, la violencia y la corrupción serán combatidas hasta el final y en todos los estratos.  Un mundo donde se exigirá la justificación de cada euro prestado al bien común, sin abusos. Un mundo donde las personas no serán cautivas de otros intereses que los suyos. Un mundo de iguales donde una persona pueda desafiar y destruir al poder si tiene razón. Un mundo...

THE GATES OF DELIRIUM

Está uno tan a gusto en sus cosas, dándole vueltas a la manera de salir de los agujeros de la nueva anormalidad cuando recibe una nueva lección del salvador del mundo y sus alrededores. Este hombre, de profesión filántropo y de vocación medieval, después de avisar de la pandemia sin haber hecho nada para evitarla, ahora previene del bioterrorismo (a buenas horas) y del coñazo, sublime, del cambio climático, ese efecto devastador que siempre pasa al futuro a pesar de los augurios. Ahora es el 2060.  La propuesta que subyace en la mente del bicharraco es, sin duda, la vuelta a la Edad Media sin pasar por la casilla de salida. Vamos con todo, Bill. Lo que tú quieres es convertirte en el señor feudal y nos propones que seamos tus siervos de la gleba, porque al revés ni lo contemplas, no te jode el Bill.  Mi propuesta (yo también tengo opiniones sobre todo, no te vayas a pensar, aunque sean todavía más inconsistentes que las tuyas) es la siguiente para tu solaz y deleite: Cierra un...

LA HORA

Viene la hora suprema todos callan, esperan, la sala se agrieta. Nadie habla, el día termina, las nubes agitan aire fugitivo, todos callan. El alma, sencilla, termina, todos callan, la luz cambia. Inhala, exhala, inhala... exhala... Inhala. Exhala... Las nubes acogen el alma liberada. Y todos guardan silencio en la hora breve.